Los maullidos varían
de entonación, intensidad y duración en correspondencia con el humor,
circunstancias particulares y temperamento del gato, y de que vayan dirigidos a
otros gatos o a un ser humano. Maúllan mucho más fuerte cuando se comunican
entre ellos que cuando lo hacen con humanos. Con el maullido nos pueden indicar
que necesitan algo o, como es en la época del celo, en la que se pueden oír
maullidos prolongados y algo entrecortados sobre todo por las noches.
Las
vocalizaciones en el gato son producidas por cambios en la tensión muscular de
la garganta y la boca, que tensan o relajan las cuerdas vocales, y por cambios
en la velocidad en que es expulsado el aire de los pulmones.
El
gruñido es una señal de amenaza con carácter ofensivo y suele acabar en una
especie de grito estridente.
El
ronroneo del gato es una verdadera rareza fisiológica que no comparte con los
restantes felinos. Mediante el ronroneo calma y hace dormir a sus cachorros,
muestra un estado emocional relajado y amigable y agrada a su familia humana.
El
ronroneo es un fenómeno de origen hemodinámico antes que aerodinámico. La
vibración se origina en la vena cava posterior, en la cavidad torácica. Donde
la cava atraviesa el diafragma, la contracción de los músculos a su alrededor
comprime el flujo sanguíneo provocando así una transición de flujo suave a
turbulento produciendo oscilaciones similares al movimiento de una bandera
agitada por el viento. Estas vibraciones son transmitidas y amplificadas por
los bronquios llenos de aire y la tráquea.
El
ronroneo es único en los gatos y expresa satisfacción, afecto y bienestar;
suele acompañarse de ojos entrecerrados como señal de comodidad.